Casi tres décadas de oficio, tres trabajos simultáneos y una certeza inquebrantable: el periodismo consagra la vida, es vocación y servicio.
Por: David Salcedo
«El Espíritu Santo me guiaba», recuerda Rocío. Tapatía de nacimiento, bióloga marina por deseo, misionera por servicio y reportera por profesión. Actualmente es miembro de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia (RedMPC) y su historia reafirma el ejercicio de la comunicación: servir a la sociedad a través de la palabra.
La Guerra del Golfo Pérsico, entre 1990 y 1991; una reportera documentando el suceso y una joven en México mirando por televisión aquel conflicto bélico fueron la antesala –casi un presagio- de la misionera que dejó el oficio de Dios. Hoy es Rocío López Fonseca, periodista con casi tres décadas de experiencia.
La semilla del periodismo
Rocío nació en Guadalajara y terminó la preparatoria con la convicción de estudiar biología marina; sin embargo, estudiar esto implicaba mudarse a Puerto Vallarta y dejar la familia.
“En la preparatoria conocí a unas misioneras que me invitaron a conocer lo que eran y cómo vivían. Me llamó mucho la atención y yo sentí que tenía vocación para ser una”, cuenta.
Pasó tres años en Morelia viviendo con ellas en la Fraternidad Misionera Verbum Dei: estudiando teología, mariología y filosofía con la misma formación que reciben los sacerdotes, y predicando la palabra de Dios en las universidades. Spoiler alert: convirtió a más de uno.
A los 21 dejó el convento, pero ella se quedó con «dar la buena nueva» y una misionera mencionó el periodismo. Fue entonces cuando recordó aquel episodio de ella mirando la televisión: la Guerra del Golfo, la reportera, las cámaras.
La semilla del periodismo que sembró ese recuerdo, fue cultivada por sus viajes como misionera y reafirmó que quería ser periodista; que su pasión era el poder de la palabra.
«Fue un show, las carreras eran muy caras y no teníamos en mi familia la solvencia para costearla», admite.
Rocío recuerda que mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Veracruz -situada en Guadalajara-, debía trabajar y hacer prácticas sociales en radio. Todo al mismo tiempo. Sabía que lo difícil era mantener su camino, más no imposible. El siguiente reto: empezar de cero.
El peso de la palabra: salud desde la cabina
Lo logró. Rocío terminó su carrera, concluyó su servicio y fue contratada en Notisistema donde trabajó 20 años con la especialidad de radio.
“Yo estaba fascinada, ellos eran como una familia. Yo crecí escuchándolos a ellos, los admiraba un montón, a todos.”
Cuando Rocío despegó en su carrera, los medios de comunicación eran analógicos –antes del año 2000-: las notas llegaban por teléfono a una grabadora de casete, se transcribían a máquina con papel carbón y las noticias internacionales caían por fax.
Las invitaciones a ruedas de prensa llegaban en tarjetita. Nadie las quería, pero Rocío las agarraba todas y se fue cultivando de información, así construyó su especialidad y contactos en materia de salud.
“Abrieron una estación nueva y yo propuse un programa de salud, porque ya tenía la información de las tarjetas, ruedas y conocidos. Me dijeron que sí, y empecé a alimentar eso”.
Llegó a tener tres programas: Mundo Vital, Humanimalia (de enfermedades transmitidas de animales a humanos), y Radioconsultorio, un espacio para educar a la población de la mano de especialistas.
“Recuerdo que una persona marcó para preguntar algo sobre el colon y por esa información después supo que tenía cáncer y fue al médico. Se salvó”.
Hoy Rocío es reportera de salud en Canal 44 y Radio Universidad de Guadalajara, escribe para la agencia española Meteored; profesora, miembro de la RedMPC y del Colegio Jalisciense de Salud Pública.
Tiene su espacio Pregúntale a Rox, tres trabajos: reportera, locutora y madre, «solo me pagan en dos», aclara, riéndose del oficio sin dejar de tomárselo en serio.
Cuando construye una nota, piensa en la señora de la esquina, en el niño de la fila de las tortillas o en la futura periodista que crecerá escuchándola.
De alguna manera, sigue siendo aquella viajera en una misión. El periodismo, dice, es vocación, entrega y servicio.
Cinco consejos de Rocío López para periodistas
1. Enamórate de lo que haces. «Si esto no te enamora, busca otra cosa, y está bien.» El oficio es demasiado demandante para ejercerlo sin amor.
2. No te cases con nadie. Ni con una ideología, ni con un político, ni con una fuente. «Sé libre». El periodista se debe a la gente, no a los bandos.
3. Ten muchas entraditas de dinero. No dependas de un solo medio. Y abre tu fondo de retiro: «No pienses que vas a ser joven toda la vida.»
4. Apóyate de una red. El gremio te respalda y te recuerda que no estás solo. «Si no nos ayudamos entre colegas, nadie más lo va a hacer».
5. Escribe con cautela… y claridad. Comunicar con precisión y sencillez son claves para cualquier periodista.

